jueves, 12 de abril de 2012

Grupo 7

Quizás el mayor acierto de Grupo 7 a la hora de presentar su propuesta sea precisamente ese: La ubicación de la historia. Los contrastes siempre funcionan, y esa Sevilla polvorienta y marginal magníficamente retratada que asemeja una Gotham City diurna es el perfecto contrapunto a la modernidad que quería reflejar en aquel momento España al resto del mundo con la Expo 92, de cuya construcción vamos siendo testigos en las escenas de transición que van dando testimonio del paso del tiempo en el relato.

Alberto Rodriguez aprovecha muy bien ese escenario, al que convierte en un personaje más de la historia, un personaje vivo por dónde deambula la marginación -encarnada con gran eficacia por el yonqui interpretado por Julián Villagrán- y donde la corrupción en el bando de los teóricamente buenos de la película se pasea sin demasiados complejos.

Grupo 7 se adscribe al subgénero de los polis corruptos emparentándose con propuestas como la serie 'The Shield', 'Training day' y, especialmente, 'Tropa de élite' con quien comparte ese realismo trepidante en ciertos momentos, más abundantes en la brasileña, y que tiene su mejor ejemplo en el inicio del filme que ahora nos ocupa con una secuencia de apertura magníficamente filmada y montada.

Lo malo es que después Grupo 7 cae en algunos tiempos muertos sin mucho sentido, y adolece del peso de una trama sólida. Esa carencia provoca que las historias que nos cuenta, las de los dos principales integrantes del grupo, resulten algo deshilachadas y den la impresión de estar desaprovechadas.

En ellas, el potencial de poder ver a un Mario Casas -actor que sabe ser una estrella como casi nadie en este país, que domina perfectamente el gesto pero al que le falta dominar más la dicción, un defecto bastante común por otra parte entre nuestros intérpretes jóvenes hasta hace relativamente poco tiempo y que por fortuna casi ha desaparecido- y a un Antonio De La Torre -tan magnífico como siempre pero lastrado por un personaje excesivamente hermético y contenido- metidos en unos personajes que experimentan viajes vitales en direcciones opuestas se diluye y desdibuja en medio de una trama que moja pero que no cala.

Pese a ello, y aún siendo una pena ese problema, Grupo 7 nos presenta un conjunto estimable pese a que le falte peso en su guión para ser redonda.


No hay comentarios:

Publicar un comentario